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10 enero, 2017

ADVENIR COMO PUEBLO ALLÍ DONDE PREDOMINA LA NUDA VIDA

Eduardo Botero Toro

MD Psicoanalista.

 

NOTICIA DE ÚLTIMA HORA: SEGÚN LOS MEDIOS LOS RICOS TAMBIÉN MATAN

 

Nadie puede negarlo: nunca antes, en este país, la estridencia de la histeria había sido más fuerte, más aturdidora.  No es el embrujo del embaucador tanto como sí la estridencia del golpeteo de las ollas, durante la noche entera, con el que se mata el insecto que infecta los cultivos.   Los medios prestan sus megáfonos, operadores incluidos, cuando se trata de aumentar el volumen de los chillones.  La galería reacciona eufórica porque los ricos también abusan, también roban, también matan y… sobre todo… también lloran.  ¡Cómo lloran! Mal humor pusilánime entre las masas, triunfo de los voceadores más chillones: el aserto parece de Freud pero es de Marx.

El pensamiento crítico no ha desaparecido, pero es cada vez más difícil su conquista por  quienes debaten en los medios ante la mirada, entre distraída y atenta de otros.  El pensamiento crítico tal vez nos ayudaría a entender no solamente cómo un hijo educado con todos los privilegios de su clase es capaz de cometer un crimen determinado sino cómo esta sociedad que hemos hecho entre todos ha llegado al punto de creer que simplemente contabilizando los sucesos violentos y llenándose de leyes para impedirlos, termina por producir, como verdolaga en playa, los métodos más diversos para que los culpables logren la impunidad absoluta. Demonizar al perverso es una treta moralista no un proceder del pensamiento crítico: la demonización mantiene el velo sobre la verdad, satisface las necesidades míticas, obstaculiza el conocimiento de las situaciones.

Un decorado pseudoacadémico lo constituye el uso y el abuso de las estadísticas sobre homicidios, esas que tanto gustan promocionar, al unísono, alcaldes, secretarios de gobierno y comandantes de policía, auspiciada en su legitimidad por influencias académicas de dudosa calidad: su euforia hará uso de una estadística que apenas sí puede ocurrírsele a alguien capaz de retorcer el método, llamado científico, a su antojo.  Comparan el número de muertos en el mismo mes de dos años consecutivos y si la tasa de mortalidad del mes correspondiente al segundo año es inferior a la tasa del mismo mes del año inmediatamente anterior, promueven a los cuatro vientos que están ganando la batalla contra los homicidios.  Digamos a manera de explicación simple que si a noviembre del 2015 el número de homicidios en la ciudad se elevaba a quinientos y, en el mismo mes, pero del 2016, dicho número rebajó a 400, corearán su triunfo como si en verdad fuesen ellos quienes hubieran conseguido tal efecto; por ignorancia supina o por deliberada y perversa intención, callan el hecho de que entre enero del 2015 y noviembre de 2016, aparecieron, en la ciudad 900 (¡novecientas!) nuevas familias de dolientes, actualmente sobreviviendo en la urbe bajo supuesto control de unas  autoridades que no consiguieron garantizar la vida de 900 ciudadanos, tal y como lo ordena la constitución.

Es como si el homicidio fuera equiparable a, digamos por ejemplo, la producción de manzanas, o el número de visitantes a la Florida, o de condones, o a la venta de estampitas de la Milagrosa…

Los medios no dictan el texto, los medios apenas sí prestan el megáfono.  Han conseguido constituir un batallón de expertos prestos siempre a rendir la debida declaración, asistir al respectivo debate.  Y a fuerza de repetirse han conseguido que se descubra que tras todo suceso contribuyente a la variabilidad de la realidad, siempre cuentan con el mismo libreto presentado debidamente con los recursos de una retórica que presume de progresista porque acomoda el lenguaje a las necesidades del llamado pensamiento políticamente correcto.

LA LENGUA DE LOS SEDUCTORES

Vestido de lenguaje progresista el sistema en que hemos estado forzados a vivir, el sistema capitalista, no ha vacilado, no obstante, en emplear dos herramientas que le ofrecen cumplir con la ilusión de eternidad, la misma que se ha acrecentado luego del final de la órbita comunista: el fascismo y la mafia. La supervivencia no ha dependido totalmente de la persuasión sino de la disuasión.

Los expertos han brindado términos elocuentemente desculpabilizadores para quienes, en todos los casos, siempre fueron terceros tenedores de los predios que primero fueron de los campesinos, luego de los paramilitares y testaferros (encargados de arrebatarlos con la fórmula conocida por todos y solamente negada deliberadamente por sus auspiciadores)  y, en tercer lugar, de “compradores de buena fe”, que es como los expertos sugieren se llame a quienes siempre (y repito: ¡siempre!) ocuparon el tercer lugar en la posesión de los predios.  Grandes empresas del país de diversos sectores, aparecen en la lista que reposa en poder de la Fiscalía General de la Nación.  La capacidad para crear un clima de intimidación y favorable para unos cuantos, no solamente apela a garantizarse la impunidad debida sino a, como decía Gramsci, a emplear esa fórmula llamada fascismo mediante la cual se resuelven los problemas del intercambio capitalista a punta de metralleta.

Simultáneamente sus voceros, autorizados y financiados por ellos mismos, se postulan defensores de los llamados valores tradicionales propios de un tiempo de hegemonía del patriarcado que ya no va más y en contra de aquellos sujetos sociales que no gozarían de los privilegios concedidos por Dios Padre solamente a algunos privilegiados del país que se postulan defensores y garantes del orden establecido por la divinidad y que los coloca en la cúspide de la pirámide social.  Carlos Castaño responde con claridad a una pregunta de la periodista que lo entrevistó para la revista Semana.  Cuando ella le pidió que respondiera cómo se definía el jefe paramilitar respondió sin vacilar: “Conservador y católico”.  Cuando sus líderes fueron invitados a presentarse en el Congreso de la República, todos lucían el emblema del rostro de la Madre de Jesús formado por una pequeña camándula en las solapas de sus trajes.

 

Sin el concurso del accionar paramilitar la gran burguesía no habría impuesto las reformas antipopulares que ha logrado sacar adelante en los últimos 30 años, conservando siempre el manto de pulcritud y decoro y advirtiendo que en el concurso de asesinatos sistemáticos de dirigentes de oposición, concurre una multicausalidad que impide descubrir a los determinadores de esas muertes y que, por tanto, por dicha “razón”, no puede abrirse investigación única, a la manera digamos de un bloque de búsqueda. De nuevo el lenguaje deliberadamente calculado se emplea para decidir no investigar esos asesinatos como parte de un plan sistemático de repetida ocurrencia, prácticamente siguiendo el mismo libreto empleado años atrás en otra arremetida de asesinatos sistemáticos contra dirigentes de oposición.

CLASES ALTAS, NIÑOS BIEN

Cuando Freud aseguraba que el malestar en la cultura se extendía a partir de la relajación de la eticidad de las clases dirigentes su consideración estaba presa de la idea según la cual las sociedades capitalistas civilizadas podrían ofrecer otro estado de ánimo a los pobladores a condición de que sus llamadas clases dirigentes se mantuvieran rigurosamente apegadas a códigos de valores que ellas mismas defendieran y practicaran a la par.  El devenir de su realismo, fundamento de la consideración acerca del Porvenir de una Ilusión… le llevaba a desconocer que sin el concurso de la perversión el capitalismo hacía rato que hubiera desaparecido, no obstante que muchos de sus defensores no parecieran ser practicantes de actos de corrupción de los que algunos si han podido hacer gala con tan buen suceso que ofrecieron como camino a seguir la convicción según la cual la manera más expedita para violar la ley sería convirtiéndose ellos y sus voceros en la ley misma.

Para el capitalista todo tiene un precio, no solo la ropa que usa o la comida con que se alimenta o se enferma, vaya uno a saber: también los cargos de representación popular, el acceso a establecer hegemonías al interior de los órganos de control, un arzobispado o un nombramiento consular.  En fin: porque del fetiche de la mercancía hace parte la idea de que todo lo comprable lo es, cuando en realidad el pago por una prenda es el pago por un valor agregado por parte de quien la ha confeccionado, mientras que el pago por un cargo de representación popular no es otra cosa que la economía política propia de una sociedad análoga a la de un centro de reclusión donde la ley es establecida por el criminal más capaz de cometer horrores, así los funcionarios de los órganos de control hagan creer que en efecto ejercen fiscalización y auditaje sobre dichos centros: más de un centenar de cadáveres descuartizados, este año, en uno de los penales de la capital del país, todavía no han producido explicación alguna por parte de las autoridades carcelarias ni de policía, mucho menos de las judiciales ni qué hablar de los llamados, “órganos de control”.

Pagar por la seguridad se le hace creer al ciudadano que lo habilita para dormir más tranquilo en su lugar de residencia.  Pero al mismo tiempo se le oculta que del manejo macro del problema se encargarán aquellos que no necesariamente son las autoridades legítimas.  El establecimiento también practica todas las formas de lucha, del mismo modo que lo han hecho algunos grupos insurgentes: ambos negando los nexos entre los políticos que llevan a cabo la acción legal y las estructuras armadas propiamente dichas.  Ambos compartirán, además, la justificación de su accionar acreditando recíprocamente la peligrosidad de ambos, en tanto que contrincantes.

APACENTAR LAS CRIATURAS DEL REBAÑO

Pero a esa galería que también habita en cada uno de nosotros haciendo parte de la otredad que nos constituye (Yo es el Otro), poco le entusiasma el ejercicio del pensamiento crítico.  Ella es feliz escuchando promesas eligiendo y escupiendo a los que año tras año las incumplen.  Es capaz de exaltar con toda clase de adjetivos rimbombantes al mismo personaje a quien después le espetará los más fuertes improperios.  Los medios hacen lo suyo en cada momento: prestar el altavoz, simplemente eso, prestar el altavoz para que el batallón de expertos debidamente entrenado para decir siempre la misma retahíla, usando la misma retórica, de gusto a la gradería y le haga creer que ellos, autonominados sus voceros (“la voz de los que no tienen voz”) toman el pulso de la opinión pública para dárselo a conocer a quienes son amos del país.

Son capaces de fabricar el personaje que interpreta la realidad de un juego cualquiera como si se tratase del más trascendental de los temas al tiempo que los temas más trascendentales los manejan a la manera que señalamos más atrás, con estadísticas comparativas de la temporalidad de los homicidios.  Lo banal es presentado con un grado de trascendentalismo que cualquiera diría que los tipos encargados de transmitir y de comentar lo sucedido en un juego son verdaderos académicos en función de educar a sus escuchas; y lo trascendental es deliberadamente escotomizado de tal manera que, por ejemplo, mientras se nos distrae, con la noticia del gravamen al azúcar en las gaseosas y copan el escenario con toda clase de chismes al respecto, presionan exitosamente para frenar en el Congreso, el trámite de una Ley que declara al agua como Derecho fundamental, como patrimonio de todos los colombianos.  De paso lavan sus manos acusando al piloto de LAMIA por cumplir con el máximo y casi único mandamiento de la ley del capital actual: maximizar utilidades, minimizando costos.  Doctores tienen, pues, los medios de comunicación deportiva, fungiendo como representantes de un modo de pensar y de hablar del que son huérfanas demasiadas temáticas de verdadero interés para la supervivencia de todos.

Matar el medio ambiente, cambiar la fecundidad de la diversidad de un bosque por la siembra de la misma planta que se utiliza para fabricar papel, es lo mismo que afectarnos a todos en gracia de las utilidades de unos pocos.  La precarización de los contratos laborales desmiente la justificación según la cual el oficio produce los empleos que permitirán la mejor calidad de vida de los contratados…  Al final: sin agua, sin prestaciones sociales, sin prosperar en la vida, depauperizados… La mayoría. Porque la minoría acumula de tal modo que podrá pagar lo que sea necesario para que se declare inimputable a un miembro de privilegiada familia que en vez de matar centenares de niños en la Guajira desviando el cauce del río para favorecer a una multinacional, lo que hacía era utilizar los servicios de una poderosa banda de tratantes de blancas que ofrece, a su distinguida clientela como garantía, niñas menores de edad, hipervalorizadas por la garantía de no estar afectadas por enfermedades infectocontagiosas como el SIDA o el Virus del Papiloma Humano.

Si la familia del asesino es santista o es uribista  no cabe menos que considerar que los voceadores más chillones se encuentran en ambos lados de esta calculada y hábil polarización, vieja maña que desde mucho antes del Frente Nacional, mostraba su eficacia de tal manera que inclusive algunos líderes sindicales de izquierda la emplearon durante muchos años para mantener su hegemonía en la dirección de los sindicatos.

¡Goza! Es el imperativo del Amo en este tiempo.  A como dé lugar: la infelicidad es propia de perdedores, el mundo es tuyo, tómale y haz con él lo que te plazca.  La obscenidad se desborda en arengas y, mientras tanto, su ferocidad se prepara… ¿para qué se prepara su ferocidad? Para recibirte después de que haya llevado a cabo todos tus excesos e introducir la otra variante de este goce que de esta manera revela ser una moneda con dos caras: el autorreproche.  Ya habrás hecho del camino de todo converso.  Ahora sí querido hermano: te espera la salvación de tu alma para lo cual es necesario que realices dos acciones: la primera, hay ciertos pecados que solamente se confiesan con de Arzobispo pa’rriba, es decir, mínimo cardenal si no directamente allá, en la Sede, el Vaticano y cuya penitencia no será la de rezar cuatro padrenuestros con cuatro avemarías, no, habrá una sucesora de la monjita de los leprosos que te comunicará cuál es el monto de tu arrepentimiento.  La segunda será la de prestar tu concurso para hacer de la renovada Inquisición que ya viene en camino, martillo de disidentes y de los nuevos herejes, sobre todo de aquellos que en lugar de la Teología de la Prosperidad continúan divulgando ideas de la Teología de la Liberación.

¡A gozar, pues, se dijo! sin escatimar esfuerzos imaginarios y en acto con los excesos: nuestro lado oscuro abunda en propuestas al respecto.  Ahora hay que volver a la longitud de las tiras de la disciplina del silencio para que castigue la espalda queridos hermanos porque siendo tan larga al golpear las nalgas no producía otra cosa que placer, así como las pelas físicas de los papás defensores de la familia basada en la crianza tradicional inculcaron el placer sádico y masoquista en sus brillantes hijos que hoy se precian de haber tenido por psicólogo a la chancleta, el cable de la plancha y el cinturón del papá….

¿Será posible, ahora, que en medio de este frenesí de goce, advenga un Pueblo, es decir, una verdadera transformación de esta clase de vida que nos ha tocado en suerte vivir?

 

¿ADVENIR UN PUEBLO?

<<“Crisis” y “economía” actualmente no son usadas como conceptos, sino como palabras de orden, que sirven para imponer y para hacer que se acepten medidas y restricciones que las personas no tienen ningún motivo para aceptar. ”Crisis” hoy en día significa simplemente “¡vos debés obedecer!”. Creo que sea evidente para todos que la llamada “crisis” ya dura decenios y nada más es sino el modo normal como funciona el capitalismo en nuestro tiempo. Y se trata de un funcionamiento que nada tiene de racional.>>

Giorgio Agamben

http://www.ragusanews.com/articolo/28021/giorgio-agamben-intervista-a-peppe-sava-amo-scicli-e-guccione. Visitada el 8 de enero de 2017

Giorgio Agamben sostiene enfáticamente esta verdad de a puño: “Dios no murió.  Se transformó en dinero.”  Aseveración suficiente como para decir que el capitalismo, hoy, es una religión que, a decir de Walter Benjamin es la religión más feroz que jamás haya existido, pues no conoce ni redención ni tregua, mucho menos perdón.  En palabras de Agamben, tomadas del mismo enlace ya destacado:

“Para entender lo que está pasando, es necesario tomar al pie de la letra la idea de Walter Benjamin, según el cual el capitalismo es, realmente, una religión, y la más feroz, implacable e irracional religión que jamás existió, porque no conoce ni redención ni tregua. Ella celebra un culto ininterrupto cuya liturgia es el trabajo y cuyo objeto es el dinero. Dios no murió, se tornó Dinero. El Banco – con sus funcionarios grises y especialistas – asumió el lugar de la Iglesia y de sus sacerdotes y, gobernando el crédito (incluso el crédito de los Estados, que dócilmente abdicaron de su soberanía), manipula y administra la fe – la escasa, incierta confianza – que nuestro tiempo todavía trae consigo. Además de eso, al hecho de que el capitalismo sea hoy una religión, nada lo muestra mejor que el título de un gran diario nacional (italiano) de hace algunos días atrás: “salvar el euro a cualquier precio”. Así es, “salvar” es un término religioso, pero ¿qué significa “a cualquier precio”? ¿Hasta el precio de “sacrificar” vidas humanas? Sólo en una perspectiva religiosa (o mejor, pseudo-religiosa) pueden ser hechas afirmaciones tan evidentemente absurdas e inhumanas.”

Entre nosotros hemos depositado nuestra confianza en las bondades de la firma de un acuerdo de paz. Bondades que muy pocos han decidido convertir en temáticas que, por fuera de la mesa de diálogos, conceda a la sociedad civil la potestad de ejercer un poder que haga valedera la ventaja procedente del acallamiento de los fusiles.  Es como si una parte de nosotros concibiera la paz como un estado de resignación en el cual, colectivamente, pensáramos a la manera en que individualmente piensa el ciudadano que ha sido atracado: “por lo menos no me pasó nada, salvé mi vida”.  Y es, además, como si deseáramos ignorar, quisiéramos no saber, nada acerca de las verdaderas condiciones de vida en las que transitaremos después de finalizado el conflicto armado.

La nueva religión ha triunfado entre nosotros y de los mendrugos que su particular economía excreta, unos cuantos de los excluidos, otrora enemigos armados del sistema, aspiran a conseguir una buena parte de ellos.

Queremos no saber al respecto: mientras el gobierno y las élites que representa pactan el abastecimiento de energía a los Estados Unidos, fruto de sus reservas de energía y de agua disponibles, la insurgencia no acepta abandonar aquellas zonas de nacimientos de aguas sobre las cuales ha ejercido control durante décadas y en las cuales sabe moverse, valga decirlo de este modo, como pez en el agua.  Fácil colegir que sin esta verdad de a puño difícilmente el gobierno de los Estados Unidos hubiera accedido a facilitar y aprobar las negociaciones.  Así operan aquellos que no tienen enemigos sino intereses…

Ninguna reflexión al respecto que vaya más allá de asegurar esto, como si el cuerpo de cada ciudadano y ciudadana colombianos no fuera 70% agua.  Es decir, como si no fuera en el orden de la supervivencia que estuviésemos navegando desde hace un buen rato, delegando en otros las determinaciones al respecto, es decir, negándonos a advenir como pueblo y asumir el control sobre aquello de lo cual depende nuestra subsistencia.

Frente a esta nueva religión, pensaría uno, hace falta una nueva Ilustración.  Una que, como la primera, facilitó el advenimiento de un pueblo, en el siglo XVII, en Inglaterra, en el siglo XVIII en Francia… pero que en lugar de postular el nacimiento como referente de igualdad, postule la supervivencia y la dependencia del equilibrio en la relación con la naturaleza, como referentes éticos alrededor de los cuales concebir las nuevas formas de democracia y de gobernabilidad.

Que advenga un pueblo quiere decir, entonces, conseguir la emancipación intelectual  y acceder a la mayoría de edad (Cfr: “Qué es la Ilustración”, de E. Kant) como exigencias precisas a la educación que, por lo visto y lo entrevisto, cada vez reducirá más su formalidad a una experiencia proveedora de mano de obra ilustrada para la satisfacción de necesidades propias de esa nueva religión, por lo que se requiere de poner en práctica nuevos modos de educarnos, nuevas maneras de acceder al conocimiento y de compartirlo con otros, todas ellas menos proclives a ser absorbidas por el dispositivo de control establecido.

Quizás de ese modo la consigna volteriana de cultivar el jardín sea posible en términos de extensión y de fecundidad.  Lo que la oficialidad deja al margen no necesariamente queda condenado a muerte, la maleza tiende a ser más fecunda tal y como lo ha demostrado el destino de muchas edificaciones que han terminado totalmente cubiertas por la cobija de la naturaleza.

Es necesario estudiar también los modos en que se consolida una estructura de saber que es, a la vez, una estructura de poder y de las posibilidades de resistencia eficaz para superar la creciente conversión de los ciudadanos (con deberes y derechos) en simples feligreses de la religión capitalista.   Para inducir a una reflexión a este respecto nos parece pertinente recomendar el acceso a un documental titulado DEMAIN (“Mañana”), dirigida por Cyril Dion y Mélanie Laurente, aborda temas como la ecología desde perspectivas locales, con abordaje, también, de aspectos económicos, políticos y educacionales pertinentes para este tiempo (http://www.dailymotion.com/video/x4i5asq).

Advenir como pueblo, pasa, entonces por la puesta en acto de todas aquellas combinatorias de pensamiento y sensación en referencia con un  vivir que signifique ir más allá de la mera supervivencia y un decir que esté más allá de la simple habladuría, como recuerdan Charlton y Benasayag en su CRÍTICA DE LA FELICIDAD (Benasayag, M. y Charlton, Edith. Nueva Visión. Bs. As. 1992) y en ESTA DULCE CERTIDUMBRE DE LO PEOR: PARA UNA TEORÍA CRÍTICA DEL COMPROMISO (Benasayag, M. y Charlton, Edith. Nueva Visión. Bs. As. 1993)

Terminemos con estas palabras escritas por G. Agamben en su HOMO SACER (Homo sacer. El poder soberano y la nuda vida, Valencia 1998):

 

Parafraseando el postulado freudiano sobre la relación entre Es e Ich, se podría decir que la biopolítica moderna está regida por el principio según el cual “allí donde han nuda vida, debe advenir un Pueblo”; a condición, empero, de añadir inmediatamente que este principio vale también en la fórmula inversa, que establece que “allí donde hay un Pueblo, debe advenir la nuda vida”.  La fractura que se cría haber colmado eliminando al pueblo (a los judíos que son su símbolo), se reproduce así nuevamente, transformando a todo el pueblo alemán en vida sacra consagrada a la muerte y en cuerpo biológico que debe ser infinitamente purificado (eliminando a los enfermos mentales y a los portadores de enfermedades hereditarias).  Y de manera diversa, pero análoga, hoy el proyecto democrático-capitalista de poner fin, por medio del desarrollo, a la existencia de clases pobres, no solo reproduce en su propio seno el pueblo de los excluidos, sino que transforma en nuda vida a todas las poblaciones del Tercer Mundo.  Solo una política que sea capaz de superar la escisión biopolítica fundamental de Occidente podrá detener esa oscilación y poner fin a la guerra civil que divide a los pueblos y a las ciudades de la tierra.

 

Convengamos que el tiempo para el odio habrá finiquitado, sea pues nuestro compromiso con el tiempo para cultivar el jardín.

4 Comments on “ADVENIR COMO PUEBLO ALLÍ DONDE PREDOMINA LA NUDA VIDA

JUAN
10 enero, 2017 at 2:57 am

EXCELENTE ARTÍCULO

Responder
Eduardo
15 enero, 2017 at 4:04 am

gracias Juan

Responder
Lisimaco
11 enero, 2017 at 1:58 am

Apreciado Dr Botero

Valorar su ilustracion ,la cual nos lleva a la autocritica , para el continuo mejoramiento como ser dentro de una comunidad y sociedad, carente cada dia de interiorizar principios
& valores

Responder
Eduardo
15 enero, 2017 at 4:04 am

Gracias por su comentario Lisimaco, estaremos en contacto

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