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10 julio, 2016

PENSANDO EN EL POSTACUERDO. OCURRENCIAS IV

Sueño del amanecer entre el 8 y el 9 de Julio.  Sé que se trata del amanecer porque antes me he levantado, he visto que son las 4 a.m. y me he vuelto a acostar y quedar profundamente dormido hasta las 5:45 a.m.

 

Estoy en un cuartel militar en donde soy invitado a hacer parte de la reinserción de algunos cuadros directivos de la insurgencia que se encuentra en negociaciones de paz con el gobierno.  Se me hace que se trata de la III División pues el entorno es semejante.  Reparo en que el ambiente está tenso, cargado de miradas que van y vienen entre unos y otros cuando se encuentran,  observación que escribo en mis notas de campo.  Un alto oficial se dirige a mi diciéndome, a manera de orden perentoria: “¡debe empezar ya mismo, profesor!” a lo que yo reparo “recordándole” que la primera fase de mi participación es de observación y no de acciones.  Quedo conmovido con la actitud del alto oficial y su trato para conmigo pensando en que deberé reportar la novedad al supervisor de Naciones Unidas, responsable de mi labor.

 

No obstante, cuando me dirijo en la dirección pensada, me encuentro con uno de los negociadores de la insurgencia frente a frente.  Espero que su gesto conteste a mi saludo cortés pero en su lugar el individuo me reclama airadamente por qué no he empezado la labor que se me ha asignado.  En lugar de dar la respuesta –que debe ser la misma dada al alto oficial- le digo que tengo la impresión de que ellos han sido engañados y que lo que se viene más pronto que tarde es su eliminación física.

 

De ahí en adelante todo es conmoción en aquella División: insurgente que sale del lugar que habitaba es inmediatamente eliminado con tiros de fusil.  Uno de ellos, que se ha disfrazado de mujer, corre en dirección a la salida del cuartel y es alcanzado por ráfagas disparadas por francotiradores.  Yo observo todo lo que pasa y me lamento por haber dicho al insurgente mi opinión, considerando que la misma ha sido la que ha motivado lo que sucede.  Despierto tranquilamente y pienso que el contenido del sueño debería producir otro efecto emocional diferente al de tranquilidad.

 

ASOCIACIONES

 

  1. En la semana se ha conocido que uno de los frentes de la insurgencia se declara en rebeldía contra las gestiones de paz que realizan sus dirigentes en La Habana. Cuando escucho la noticia, en lugar de considerarla un estorbo para el proceso, pienso que en realidad ello prueba la verosimilitud de la negociación.  Semejante tipo de grupo con la trayectoria que trae, resultaba increíble que estuviera monolíticamente unido en torno de las negociaciones.  El conocimiento de esta insubordinación, “coloca” las cosas en el lugar de lo posible.

 

  1. En la misma semana el antiguo fiscal general de la nación se ha declarado públicamente traicionado por el gobierno de quien asegura recibió siempre su colaboración. Una cadena radial entrevista al expresidente Alvaro Uribe V. y uno de sus periodistas le pregunta qué opinión le merecen las declaraciones de señor fiscal, a lo que el ex-mandatario, quien había sido aliado del actual gobernante y de quién se ha distanciado de manera pública empleando toda clase de epítetos contra el mismo, respondió: “es que así terminan esos acuerdos que no son más que mangualas entre compinches… Claro está: refiriéndose al acuerdo entre gobierno y fiscal como tal, como manguala.  Pero señalando que ese tipo de final (con insultos, con rabia, con denuncias…) es prueba de que lo que existía era una manguala. Si los gobernantes no caen en la cuenta de lo que en realidad están diciendo, los ciudadanos no van a soñar lo que sea…

 

  1. En el sueño soy conminado por uno y por otro a cumplir con mi misión, ambos haciendo caso omiso de la metodología que empleo. Pero yo mismo me he convertido en habitante del escenario del sueño que, insisto, relaciono con la III División…  III División: en el día 8 de julio, viernes, he asistido a la presentación de un caso clínico en el que el paciente da a conocer que fue en virtud de su sensibilidad que él logro impedir la separación de sus padres, cosa que iba a ocurrir, dado que ambos se habían sorprendido siendo infieles el uno con el otro.  En mis notas del caso he hecho un listado de separaciones: el nacimiento, el destete, el divorcio… ¿Una tercera división?  ¿La insinceridad de las partes en el matrimonio la hago análogo a la insinceridad de las partes que negocian la paz?  Yo, en el sueño, opto por una intervención que en lugar de apaciguar ánimos los exacerba hasta el punto de que se produce lo que se produce.  No puedo olvidar los sufrimientos que generaba en mi la idea de que mis padres no practicaran entendimiento cortés entre ellos y privilegiaran mantener un estado de constante tensión, con proliferación de actos fallidos y muestras de pasivo agresividad extrema.

 

  1. Antes de volver a acostarme recuerdo que tengo, a las 8 a.m. una cita, por Skype, con la médica de una misión solidaria en la costa pacífica colombiana. La entrevista se da dentro del marco de mi labor de “Help for Helper”, que desde hace unos años llevo a cabo con profesionales que trabajan en zonas de conflicto armado.  La problemática de esta médica que la fuerza a buscar ayuda tiene que ver con la dificultad que representa para ella su vida amorosa actual, todo ello entremezclado con su labor profesional que, campo adentro, se topa con aquella miseria que subyace al conflicto armado mismo, sobre todo, los casos de violación contra niños y niñas practicados en las poblaciones, ninguno de ellos sometido a justicia alguna, ni de la oficial ni de la insurgente.

 

  1. Durante la semana, también, escuché de algunos partidarios de la solución negociada del conflicto armado, la necesidad de hacer algo que impida que la paz conseguida sea fácilmente saboteada por sus enemigos. Yo considero que la fuerza de lo acordado radicará en el empoderamiento que la sociedad civil logre hacer de lo pactado, pero de parte de los enemigos de esa solución negociada, se habla de hacer notar que la resistencia civil a los mismos se ampare en medidas de fuerza…  Sueño despierto con que ese empoderamiento pasa por el establecimiento civil y político de la secularidad, enviando a las religiones al lugar que les corresponde, el del ámbito privado. Considerar como muestra de minoría de edad la necesidad de tener una moral sujeta al miedo al castigo de un dios que juzgará en el lugar de los humanos a los humanos.  Considerar como verdadero obstáculo a ese empoderamiento, el secuestro de los valores humanos por parte de los diversos monoteísmos.

 

  1. Estoy en el proceso de la edición No. 11 de la revista Pensamiento y Psicoanálisis, que tendrá por tema el del amor. Apenas ahora cuento con el número de artículos necesario para dar cuerpo a la misma y publicarla.  “Amor: deliciosa mentira/ áspero amor/ ¡abur! ¡abur!”, resuena en mi cabeza el comienzo del poema greiffiano… La paz: ¿deliciosa mentira?

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