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1 junio, 2016

¿SÍ FUTURO?

Del futuro inmediato que se nos llega solamente puedo formular una pregunta: “Un país sin insurgencia y con la reingeniería del paramilitarismo puesta bajo blanco principal por parte de los EU ¿será la oportunidad para que surjan nuevos escenarios?

Muchos de ellos imposible imaginarlos, algunos otros entrevistos en acciones que, a la fecha, algún resultado favorable han producido.

Lo que es imposible de imaginar no es imposible de desear.  Más que el objeto (escenario tal, escenario cuál…) el deseo es, ante todo, movilización, vector. Una ciudadanía que haga, por ejemplo, de la ilustración y sus bondades motivo o aliciente para sobrellevar las cargas que imponen los apremios inevitables de la vida.  Una ciudadanía empoderada de su deseo por hacer del entorno en que habitamos, oportunidad favorable para la prosperidad y la disminución del displacer que proviene de habitar el mundo sobreviviendo apenas.

Es un reto que obliga a movilizar todos los recursos disponibles en esa dirección, lo que implica, por lo demás, la puesta en el lugar de lo estrictamente privado aquellas creencias que presuponen la realidad como regida por divinidades, astros o ancestros.  Ni dioses, ni acuarios ni bolívares tienen porqué signar con su hegemonía el horizonte de nuestra época.  De lo público la ilustración ha puesto en marcha dispositivos capaces de hacer obligatoria la adhesión al proyecto civilizador.  Pero ella requiere de seres capaces de disfrutar construyendo y practicando un pensamiento propio.  El caudillismo y la elevación del mercado a supremo dios de la economía, saben encontrarse a gusto fabricando una contradicción capaz de poner a raya las contradicciones que desarrolladas podrían conducir a mejores tiempos.

Por otra parte, serán más visibles  y nítidos algunos escenarios que ya se han constituido y que resulta prácticamente imposible su desaparición.  Me refiero en particular a esa exitosa rebelión femenina que, incruenta, hizo posible algunos de sus ideales (seguramente que no todos) mediante su ingreso en las vidas cotidianas de las gentes, territorio donde las mujeres sabían ser capaces de una fortaleza, correlativa a esa debilidad que los hombres tendíamos a disimular con nuestra grandilocuencia en los escenarios de lo público.

Que existan nuevos escenarios y se fortifiquen aquellos que ya se ha conseguido establecer sin amenazas de retorno, es de por sí un magnífico logro de las negociaciones de paz si estas llegan al fin deseado.  Será de nosotros que dependa llevar a cabo pensamientos, sentimientos y acciones que impidan el uso de esos nuevos escenarios por parte de quienes siempre han sido sus enemigos, desde la derecha y desde la izquierda.

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